En adolescentes se reporta una mayor incidencia de problemas físicos, intelectuales y emocionales.
En adultos se presentan conductas de temor, ansiedad, depresión, mal genio, hostilidad o agresividad. Sufren de baja autoestima, son desconfiados y aislados. No se adaptan sexualmente. Presentan conductas autodestructivas y antisociales y muy probablemente serán violados o asaltados sexualmente en su vida adulta.
Se ha reportado que en infantes que sufrieron abuso pero fueron apoyados por algún otro miembro de la familia son capaces de adaptarse y dar una buena crianza a sus propios hijos, sin embargo, presentan continuos pensamientos de inminente cambio "explotando" en agresividad o abuso contra sus hijos.
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